Existe realmente el diablo?
Por Edelvis García Herrera
Durante casi toda mi vida siempre estuve dudando de la existencia del diablo. Sin embargo, a raíz de lo que han desatado unos personajes políticos me he dado cuenta cuán equivocado estaba, pues el pacto Miguel Vargas-Leonel Fernández no es más que la expresión de que hay algo demoniaco gobernado este país y que expresa un momento de retroceso como consecuencia de la unión y de la acción combinada de las cúpulas de los grupos sociales que han dominado el país desde el ajusticiamiento de Trujillo.
Estos grupos se apropian del grueso de las nuevas riquezas que se producen todos los años con el trabajo de toda la Nación, y que piensan que ahora pueden dar un nuevo zarpazo a la mayoría del pueblo dominicano.
Leonel y Miguel son los representantes de esos sectores criminales, farsantes y asaltantes del Estado que pretenden cada día reducir los derechos de los ciudadanos y mantener los niveles de atraso y explotación en que han mantenido al pueblo en lo referente a la salud, la educación, la seguridad social, acceso al agua, inseguridad y la apropiación desigual de las nuevas riquezas producidas por el trabajo de todos/as los dominicanos/as.
Privatizar y depredar el medio ambiente, es un objetivo claro de esta alianza diabólica, y apropiarse de las playas, las costas, las fuentes de agua, los minerales del subsuelo y de las grandes riquezas de la biodiversidad, patrimonios éstos de los/as dominicanos/as.
Otro objetivo, ligado a los demás, es mantener los niveles de corrupción y garantizar la impunidad de todos los funcionarios y sectores sociales que han uso de ella, pues al crear nuevos millonarios sólo usarán sus riquezas para mantener a Leonel y Miguel en el poder, comprando periodistas, las masas ignorantes, con un sistema educativo deficiente para que nunca produzca un despertar ni la liberación real del ser humano.
Por el momento, esta gran ofensiva ha tomado la forma de imponer una nueva Constitución peledeísta, aprobada de forma precipitada y vergonzante, que contiene todas las agresiones y retrocesos que hemos hecho alusión, siendo esta ofensiva el primer paso hacia la profundización de la entrega del país al gran capital nacional e internacional y profundizar la explotación sobre distintos sectores del pueblo dominicano.
Concluimos que si no tenemos industrias y agricultura nuestras, ni turismo, ni riquezas mineras, ni playas nuestras, todo esto garantizado por la Constitución, no nos quedará otro camino que vivir mendigando limosnas internacionales; y sabemos que mientras tengamos un Gobierno, un Congreso, una justicia, Policía, y Fuerzas Armadas corruptas e impunes, donde se fomente el robo desde el poder, tendremos inevitablemente un narcotráfico y una delincuencia organizada, que terminará por tragarse el país y convertirlo en un narco-Estado. Porque los responsables del desastre en que vive el país están aquí abajo, pero si creemos lo contrario, si creemos que están en el cielo, se seguirán burlando de nosotros porque los diablos están; son miles que ha multiplicado la corrupción y la impunidad y ya andan y yipetas y tienen todos los privilegios…
Sí, estoy ya convencido: el diablo no gobierna desde arriba; se sienta cada cuatro años en la silla.
Este articulo consígalo neto en nuestra próxima edición impresa de La Prensa de Ahora
Durante casi toda mi vida siempre estuve dudando de la existencia del diablo. Sin embargo, a raíz de lo que han desatado unos personajes políticos me he dado cuenta cuán equivocado estaba, pues el pacto Miguel Vargas-Leonel Fernández no es más que la expresión de que hay algo demoniaco gobernado este país y que expresa un momento de retroceso como consecuencia de la unión y de la acción combinada de las cúpulas de los grupos sociales que han dominado el país desde el ajusticiamiento de Trujillo.
Estos grupos se apropian del grueso de las nuevas riquezas que se producen todos los años con el trabajo de toda la Nación, y que piensan que ahora pueden dar un nuevo zarpazo a la mayoría del pueblo dominicano.
Leonel y Miguel son los representantes de esos sectores criminales, farsantes y asaltantes del Estado que pretenden cada día reducir los derechos de los ciudadanos y mantener los niveles de atraso y explotación en que han mantenido al pueblo en lo referente a la salud, la educación, la seguridad social, acceso al agua, inseguridad y la apropiación desigual de las nuevas riquezas producidas por el trabajo de todos/as los dominicanos/as.
Privatizar y depredar el medio ambiente, es un objetivo claro de esta alianza diabólica, y apropiarse de las playas, las costas, las fuentes de agua, los minerales del subsuelo y de las grandes riquezas de la biodiversidad, patrimonios éstos de los/as dominicanos/as.
Otro objetivo, ligado a los demás, es mantener los niveles de corrupción y garantizar la impunidad de todos los funcionarios y sectores sociales que han uso de ella, pues al crear nuevos millonarios sólo usarán sus riquezas para mantener a Leonel y Miguel en el poder, comprando periodistas, las masas ignorantes, con un sistema educativo deficiente para que nunca produzca un despertar ni la liberación real del ser humano.
Por el momento, esta gran ofensiva ha tomado la forma de imponer una nueva Constitución peledeísta, aprobada de forma precipitada y vergonzante, que contiene todas las agresiones y retrocesos que hemos hecho alusión, siendo esta ofensiva el primer paso hacia la profundización de la entrega del país al gran capital nacional e internacional y profundizar la explotación sobre distintos sectores del pueblo dominicano.
Concluimos que si no tenemos industrias y agricultura nuestras, ni turismo, ni riquezas mineras, ni playas nuestras, todo esto garantizado por la Constitución, no nos quedará otro camino que vivir mendigando limosnas internacionales; y sabemos que mientras tengamos un Gobierno, un Congreso, una justicia, Policía, y Fuerzas Armadas corruptas e impunes, donde se fomente el robo desde el poder, tendremos inevitablemente un narcotráfico y una delincuencia organizada, que terminará por tragarse el país y convertirlo en un narco-Estado. Porque los responsables del desastre en que vive el país están aquí abajo, pero si creemos lo contrario, si creemos que están en el cielo, se seguirán burlando de nosotros porque los diablos están; son miles que ha multiplicado la corrupción y la impunidad y ya andan y yipetas y tienen todos los privilegios…
Sí, estoy ya convencido: el diablo no gobierna desde arriba; se sienta cada cuatro años en la silla.
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