Las compra ventas no decaen
Herminio Rodríguez es un padre de familia del sector Buenos Aires, de Herrera, que vive de lo que aparezca. No tiene un trabajo formal y más bien se dedica a lo que él mismo denomina el chiripeo.
El pasado miércoles no tenía dinero para dar comida a sus tres hijos. La casa de empeño o compraventa situada a dos cuadras de su casa, fue ese día la solución momentánea a su problema.
Con frecuencia muchas personas, igual que Herminio, se ven forzadas a desprenderse de una lavadora, una plancha, un abanico o una prenda para resolver una necesidad del hogar.
Entrar a una compraventa es sinónimo de que “la cosa no anda bien”. De ahí que pocas personas desean ser vistos o fotografiados en esos establecimientos.
Uno de los parámetros que toman en cuenta los propietarios de los negocios para aceptar y -de paso ofrecer dinero por una mercancía- es la condición en que ésta se encuentre o su nivel de deterioro.
En la mayoría de compraventa la tasa fijada a quien va a “empeñar” es un 5% quincenal y casi siempre cuatro o cinco meses de plazo para sacar la mercancía o de lo contrario ésta se pierde.
La garantía que se pide al cliente, incluso, para evitar recibir efectos robados, es la factura de compra, menos en el caso de las prendas, porque normalmente la gente no tiene ninguna constancia sobre estas mercancía, según sostiene Francis Domingo Figuereo, de la Casa Compra Venta Reyes, de Los Mina, un negocio que da prioridad a los equipos de música a la hora de recibir un producto de empeño.
Así como en ese establecimiento se observan guitarras, acordeones, saxofones y otros instrumentos colgando de los estantes, en la Compra Venta Monaliza, de la avenida Padre Castellanos, la especialidad son los equipos de música para vehículos.
El pasado miércoles no tenía dinero para dar comida a sus tres hijos. La casa de empeño o compraventa situada a dos cuadras de su casa, fue ese día la solución momentánea a su problema.
Con frecuencia muchas personas, igual que Herminio, se ven forzadas a desprenderse de una lavadora, una plancha, un abanico o una prenda para resolver una necesidad del hogar.
Entrar a una compraventa es sinónimo de que “la cosa no anda bien”. De ahí que pocas personas desean ser vistos o fotografiados en esos establecimientos.
Uno de los parámetros que toman en cuenta los propietarios de los negocios para aceptar y -de paso ofrecer dinero por una mercancía- es la condición en que ésta se encuentre o su nivel de deterioro.
En la mayoría de compraventa la tasa fijada a quien va a “empeñar” es un 5% quincenal y casi siempre cuatro o cinco meses de plazo para sacar la mercancía o de lo contrario ésta se pierde.
La garantía que se pide al cliente, incluso, para evitar recibir efectos robados, es la factura de compra, menos en el caso de las prendas, porque normalmente la gente no tiene ninguna constancia sobre estas mercancía, según sostiene Francis Domingo Figuereo, de la Casa Compra Venta Reyes, de Los Mina, un negocio que da prioridad a los equipos de música a la hora de recibir un producto de empeño.
Así como en ese establecimiento se observan guitarras, acordeones, saxofones y otros instrumentos colgando de los estantes, en la Compra Venta Monaliza, de la avenida Padre Castellanos, la especialidad son los equipos de música para vehículos.


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