Corrupción, lucha inconclusa
Por Felivia Mejía
Para combatir la corrupción se han creado diversas instituciones que se dividen la responsabilidad de prevenir y combatir este flagelo.
Pero se considera que hasta que no exista un real compromiso, a todos los niveles, la lucha resultará inefectiva.
En materia de prevención y fiscalización de la corrupción existe la Cámara de Cuentas y la Contraloría General de la República. Cuando se trata de enfrentarla directamente, el trabajo se destina a la Dirección Nacional de Persecución de la Corrupción Administrativa. Mientras que para analizar la situación y ofrecer un diagnóstico que permita elaborar un plan, el país cuenta con la Comisión Nacional de Ética y Combate de la Corrupción.
No obstante, para salir airoso ante el reto que representa evitar el mal manejo del erario, no es suficiente crear muchas instituciones sino contar con una buena estrategia.
En otro intento por afianzar la lucha, el Gobierno se ha reunido con representantes de varios organismos internacionales, entre ellos de la Organización de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo con la intención de elaborar un diagnóstico claro sobre la situación de transparencia en el manejo de los fondos públicos.
Esta iniciativa, que pudiera revelar ineficiencia en el trabajo de los organismos locales, es vista como positiva por parte del vicepresidente ejecutivo de la Fundación Institucionalidad y Justicia, Servio Tulio Castaños.
“Eso es positivo. La mayoría de esos organismos internacionales cuentan con la capacidad de hacer estudios de esa naturaleza porque son instituciones que se han venido desarrollando sobre la base de prestarle dinero a los Estados, entonces esas instituciones quieren que los Estados se transparenten en el uso de esos recursos”, explicó.
Castaños señaló que el problema de la corrupción en el país se trata de forma errónea, ya que se enfoca de manera sectorial cuando realmente debe ser visto integralmente.
“Hasta que eso no se logre, ninguna lucha será efectiva porque es que cada institución actúa por su lado, sin coordinación”, sostuvo.
El director ejecutivo de Participación Ciudadana, Javier Cabreja, señala que el Gobierno ha sido muy tolerante: “La corrupción ha crecido no porque falten leyes o instituciones, sino porque no ha habido la voluntad política por parte del Gobierno”.
Por Felivia MejíaPara combatir la corrupción se han creado diversas instituciones que se dividen la responsabilidad de prevenir y combatir este flagelo.
Pero se considera que hasta que no exista un real compromiso, a todos los niveles, la lucha resultará inefectiva.
En materia de prevención y fiscalización de la corrupción existe la Cámara de Cuentas y la Contraloría General de la República. Cuando se trata de enfrentarla directamente, el trabajo se destina a la Dirección Nacional de Persecución de la Corrupción Administrativa. Mientras que para analizar la situación y ofrecer un diagnóstico que permita elaborar un plan, el país cuenta con la Comisión Nacional de Ética y Combate de la Corrupción.
No obstante, para salir airoso ante el reto que representa evitar el mal manejo del erario, no es suficiente crear muchas instituciones sino contar con una buena estrategia.
En otro intento por afianzar la lucha, el Gobierno se ha reunido con representantes de varios organismos internacionales, entre ellos de la Organización de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo con la intención de elaborar un diagnóstico claro sobre la situación de transparencia en el manejo de los fondos públicos.
Esta iniciativa, que pudiera revelar ineficiencia en el trabajo de los organismos locales, es vista como positiva por parte del vicepresidente ejecutivo de la Fundación Institucionalidad y Justicia, Servio Tulio Castaños.
“Eso es positivo. La mayoría de esos organismos internacionales cuentan con la capacidad de hacer estudios de esa naturaleza porque son instituciones que se han venido desarrollando sobre la base de prestarle dinero a los Estados, entonces esas instituciones quieren que los Estados se transparenten en el uso de esos recursos”, explicó.
Castaños señaló que el problema de la corrupción en el país se trata de forma errónea, ya que se enfoca de manera sectorial cuando realmente debe ser visto integralmente.
“Hasta que eso no se logre, ninguna lucha será efectiva porque es que cada institución actúa por su lado, sin coordinación”, sostuvo.
El director ejecutivo de Participación Ciudadana, Javier Cabreja, señala que el Gobierno ha sido muy tolerante: “La corrupción ha crecido no porque falten leyes o instituciones, sino porque no ha habido la voluntad política por parte del Gobierno”.
