Bonao, Rep. Dom., Mayo 22 de 2014.-
A: La opinión pública
Asunto: Acusación irresponsable del
señor Crucito
En atenciones a unos comentarios realizados en el programa La
Tertulia del Domingo, que dirigen profesionalmente Reyna Celeste, Durán y
Mazara, el señor José Altagracia
Núñez, se refirió a mi persona, por lo
que debo hacer algunas puntualizaciones.
Desde hace meses, el
“dirigente” de un tal Denapuma, se ha dedicado a levantar fábulas, propias de
un ser lleno de resentimiento y profundas llagas que no le permiten ser feliz,
pues acusarme por los medios de estar
apoyando una supuesta invasión pacífica de haitianos, y de haber recibido una
visa gringa como recompensa, demuestra perversidad y una gran charlatanería de parte del señor
Crucito.
Entiendo que al padecer de algunos problemas conductuales no
le da patente para intentar confundir con mentiras carentes de asidero y argumentos probatorios de las aseveraciones; y él, si es “abogado”, sabe lo
que significa imputar sin base alguna.
El odio de este
personaje es tan obsesivo que ha pedido
mi cancelación de manera reiterada por yo ser, según su miope visión y baja
comprensión, prohaitiano.
Todo esto es por mi
oposición a la Sentencia 168-13, racista, arbitraria y trujillista, que despoja de la nacionalidad a
los dominicanos de ascendencia haitiana, a
sabiendas de que se establecía, antes del 2010, en el Art. II, de la Constitución “que son
dominicanas todas las personas que
nacieren en el territorio de la República, con excepción de los hijos legítimos
de los extranjeros residentes en el país en representación diplomática o los
que están de tránsito en él”. Y sucede que quienes dieron sus fuerzas de
trabajos en las arduas labores agrícolas que tuvieron sus hijos aquí
traspasaban el tránsito: venían contratados por el Estado para trabajar por
meses.
Pienso que se puede diferir de las ideas, debatir con altura los puntos de vista; pero
cuando se cae en bajezas y calumnias se demuestra que se carece de argumentos
para sostener una tesis, y que tal vez mi oposición a la Sentencia evitaría
despojarlo a él mismo de su nacionalidad
por su parecido a Petión, Dessaline, o L`ouverture.
Y sobre la visita a Estados Unidos; sí, viajé gracias a mi esposa Johanna Leonardo,
madre de dos de mis hijos, que residiendo allá, insistió por años para que
fuera a visitarla, algo a lo que accedí por un asunto familiar, y que debe
respetarse.
Muy atentamente,
Edelvis García Herrera

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