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Visión de la Escuela versus flojedad y corrupción (I deII)

Por: Edelvis García Herrera

Los ciudadanos debemos luchar por erradicar toda forma de corrupción ( macro o micro); y no es posible que se vea normal que hayan centros educativos con personal en nómina cobrando sin trabajar, sin justificación alguna; mientras que otros, enfermos, tienen que laborar todos los días. 

Una cantidad importante de los centros construidos recientemente, adolece de serios problemas: puertas con mobiliarios y banquetas de pésima calidad, con canchas mal diseñadas…; y eso es corrupción.

Aclaramos que jamás nos opondremos a la edificación, lo que demandamos es calidad; a sabiendas de que para mejorar el sistema educativo y lograr una transformación, es necesario un cambio en la filosofía; obviar las formulitas de sociedades desarrolladas; comprender que aquí existen niños y adolescentes con desnutrición crónica, o no tenemos electricidad para el uso de los equipos.

La Escuela es un espejismo, y no es justo que un liceo como el Dr. Elías Rodríguez, y de los pocos con planta eléctrica, posea un laboratorio de informática sin uso desde hace años, echándose a perder decenas de computadoras. Tampoco hay allí bibliotecas, y hablar del centralismo existente, eso es otro tema a tratar.

El sistema educativo carece de visión científica; es memorístico más que racional, y dudo que el ministro Amarante Baret esté tocando fondo; y lo dudo porque él habla de “lo que quiere su Presidente”; no de su comprensión proyecto y propios. 

Las escuelas han de ser verdaderos centros de arte y literatura, con una creciente valoración de la identidad, y que lleve los valores folklóricos e históricos a las aulas; desde donde egresen músicos, pintores, dramaturgos, cantantes, lo que reducirá la violencia, y moldeará la conducta de nuestros jóvenes con una inclinación y respeto hacia los hombres y mujeres que derramaron su sangre por la libertad de este legendario pueblo.

Y desde ese espacio se debe, de igual forma, incentivarse el deporte; identificar a los deportistas, masificar esta disciplina…ma-si-fi-car-la.

Hablarse de solidaridad más que de competencia, aunque se incentive la premiación a las mejores producciones literarias y artísticas a través de concursos.

Debe implementarse (¡ya!) la educación ambiental; enseñar el reciclaje, y sembrar, limpiar; educar barrios con los volantes ilustrativos como hacíamos con Aniana Vargas; que un egresado pueda adquirir una mayor conciencia ambiental; y que pueda comunicar sus conocimientos al menos en dos idiomas.

Y para ello hay que apretar en las exigencias para graduarse; apretar desde arriba y desde abajo; todos juntos. 

Paralelamente a esto, la cultura debe florecer, apoyar las plazas de arte y las bibliotecas; la publicación masiva de obras a bajos precios; que se lea mucho, porque “un pueblo culto se libera”, decía Martí. Sin embargo, esto parece sueño en una sociedad donde colapsan la Plaza de la Cultura y la Biblioteca Municipal por no proveerles los recursos necesarios, que son usados para pervertir y corromper el tejido social de nuestra sufrida nación.

Seguiremos ahondando en la próxima entrega sobre este tema, todavía virgen en la sociedad. 



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