El caso que sigue el Ministerio Público
contra el ex ministro de Obras Públicas, ingeniero Víctor Díaz Rúa, está
tomando ribetes alarmantes, que debían movilizar a todo el sistema
judicial y al Ministerio Público como cuerpo, porque las denuncias que
ha hecho la magistrada Yeni Berenice Reynoso levantan, en caso de que
sean ciertas sus revelaciones, una verdadera indignación colectiva.
La Fiscal del Distrito Nacional ha
puesto en conocimiento público que la sentencia de la magistrada de
Instrucción, Margarita Cristo Cristo, ya fue redactada por una oficina
de abogados, y que hay que suponer una decisión pactada, favorable a la
impunidad, tomando en cuenta que la jueza rechazó varias recusaciones
que se le hicieron, y que la fiscal reveló antecedentes que ponen en
duda la independencia e idoneidad de esa jueza de Instrucción.
Margarita
Cristo Cristo ya notificó al superior jerárquico de la fiscal para que
comparezca a la próxima audiencia, en donde se dará a conocer el
veredicto sobre la investigación que se realiza desde la Fiscalía del
Distrito Nacional a las actividades de Díaz Rúa en el Ministerio de
Obras Públicas.
Este caso es uno más de los muchos en
los que resulta evidente que la justicia dominicana se encuentra en un
estado de debilidad para investigar a determinados personajes. La propia
fiscal en el pasado se negó a realizar una investigación al ex
presidente Leonel Fernández, que tenía más implicaciones que la que
ahora realiza contra Víctor Díaz Rúa.
La Suprema Corte de Justicia ordenó el
cierre de un expediente sobre el senador Félix Bautista, a quien el
Procurador General de la República quería investigar sobre sus
actividades como director de la Oficina de Ingenieros Supervisores de
Obras del Estado.
Otros casos parecidos se han quedado en
las gavetas de los funcionarios del Ministerio Público sin pena ni
gloria. Las acusaciones de Guillermo Moreno contra Leonel Fernández
tenían múltiples elementos, incluso tan contundentes o más que los que
se atribuyen a Díaz Rúa.
Insistimos en que todo el mundo debe
ser tratado de igual forma ante la justicia y por los elementos de la
justicia. Díaz Rúa podría ser solo un chivo expiatorio de casos
verdaderamente voluminosos, que no se han investigado y que todo el
mundo sabe no será posible investigar en este país.
Lo que nos llama la atención es que
hayamos llegado al extremo de que ya los defensores de la impunidad
tengan tanto poder, tanta desfachatez, que incluso puedan llegar hasta
el despacho de la fiscal para decirle lo que ella reveló que le dijeron:
"Una gente se sentó en mi despacho y me dijo si usted no archiva, está
destituida!".
Esto que está pasando con la
resistencia de Díaz Rúa a ser investigado es lo último de la falta de
respeto a los estamentos de la justicia. Y los actores principales, los
que controlan los hilos, están en silencio, sin vergüenza, ante tanta
deshonra.
acento.com.do


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