Por Julián
Morillo
Bonao
no tiene tradición de grandes salas teatrales, pero guarda en su memoria
colectiva todo un rosario de nombres de grupos y personas que le han dado al arte dramático notoria
presencia en nuestras vidas.
Hablar de Juventud Ardiente, Club Amantes de la Paz, Fila
Teatral La Pipa, Teatro de Planta de la Plaza de la Cultura, Grupo Teatral
Sueños del Maestro y personajes como Pablo Roberto Saviñón, Lorenzo Frómeta,
Adolfo del Villar, Luis Manuel Jiménez, Juan Carlos Jiménez, Luis Ledesma,
Henry López, Henry Galicia, Casper y Yanerys Zorrilla, Peddy García, Arsenito
Cruz, Harolin Almonte, Ginette Núñez, entre otros, nos ofrece una idea de
grandes y valiosos esfuerzos en el ejercicio teatral.
En esa tesitura merece un lugar especial el profesor Luis
Ledesma, director del Teatro de Planta de la Plaza de la Cultura, quien no sólo
ha dado sobradas muestras de dominio de las técnicas teatrales, sino de ser
poseedor de un fino olfato para detectar condiciones histriónicas en personas
sin experiencia dramática.
Lo tuvimos (y lo sufrimos) ausente por algún tiempo de las
tablas, pero de pronto reaparece con UN JUICIO CHINO EN R.D., de la autoría del
joven ingeniero Freddy Almonte. Y, como siempre, nos conquistó con un hermoso
espectáculo teatral, donde se lucen Deybidania Rodríguez, Reynaldo Sánchez y
Dilenia Tineo, acompañados por un extraordinario elenco de jóvenes actores y
actrices.
Gracias a Luis Ledesma y su equipo, pues no sólo le han
recordado a los incrédulos el brillante papel que juega el arte en el
desarrollo de los pueblos, sino que nos han ofrecido un necesario respiro en
esta terrible ola de criminalidad y delincuencia que nos golpea. Mi admiración.

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