El cirujano ahogó un grito cuando abrió a su paciente y
observó lo que había en su columna vertebral: era una masa grande, que llenaba
toda la parte inferior de la columna de ese hombre.
“Todo estaba lleno de tejido sanguíneo, y cuando comencé a
retirar trozos, comenzó a sangrar”, contó el Dr. John Chi, director de
Neurocirugía de Cáncer de Columna en Brigham y el Hospital de la Mujer en
Boston. “Estaba pegado a todo lo que había a su alrededor”.
“Nunca había visto algo así”, añadió.
Las pruebas mostraron que esa masa estaba formada por células
anómalas y primitivas, y que su crecimiento era muy agresivo. Luego vino lo más
impactante: las células no provenían de Jim Gass. Eran de alguien más.
Resulta que Gass había recibido terapia con células madre en
clínicas de México, China y Argentina, donde en cada ocasión había pagado
decenas de miles de dólares en inyecciones, como un intento desesperado por
recuperarse de un infarto que sufrió en 2009. El costo total, tomando en cuenta
los viajes, era cercano a los 300.000 dólares.
Una creciente cantidad de clínicas, a menudo en lugares como
Rusia o China, pero también en Europa y otras partes, anuncian en páginas de
internet que pueden tratar, e incluso curar, enfermedades como la distrofia
muscular, el alzhéimer, el párkinson, lesiones de la médula espinal e infartos
mediante la inyección de células madre que, en teoría, podrían desarrollar un
nervio faltante, un músculo u otras células y así reparar el daño de alguna
enfermedad o lesión.
Los informes sobre atletas lesionados o resultados en
apariencia milagrosos han contribuido a un creciente interés entre los
pacientes desesperados. Se calcula que decenas de miles de pacientes de todo el
mundo se han sometido a tales tratamientos y que esto constituye una industria
con un valor de cientos de millones de dólares.
Las clínicas, cuyo funcionamiento no está regulado, tienen páginas
de internet con testimonios espectaculares de pacientes, algunos de ellos con
intereses financieros en las clínicas, según descubrió la cuñada de Gass. A
menudo las clínicas afirman llevar a cabo estudios clínicos, con lo que crean
una fachada de legitimidad para lo que hacen.
Los investigadores académicos dicen que las células madre
son muy prometedoras, pero están procediendo con cautela en los estudios clínicos,
pues estas se dividen con rapidez y pueden provocar la aparición de tumores en
animales de laboratorio. En estudios de laboratorio, las células madre también
pueden causar una pronta acumulación de mutaciones como las de las células
cancerígenas. Fuente http://www.nytimes.com

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