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¿Cómo eliminar esta grasa?



Además de ser antiestética, la grasa acumulada en la zona de la cintura o vientre, también llamada “rollitos” o “flotadores” aumenta el riesgo de padecer varias enfermedades. Los expertos de la Universidad de Harvard afirman que hay dos tipos de grasa, y que una es más difícil de vencer. ¿Cuál es? ¿Qué soluciones proponen?

A qué edad es más difícil adelgazar

A medida que las personas pasan por sus años intermedios, la proporción de grasa respecto del peso corporal, tiende a aumentar -más en las mujeres que en los hombres-. Y en la mediana edad sobre todo, las libras extras tienden a fijarse alrededor de la sección media, es decir, en el abdomen y las caderas.

Crece la barriga y los riesgos

No se pueden aceptar estos cambios como parte natural del envejecimiento, puesto que a medida que crecen nuestras cinturas, también lo hacen nuestros riesgos para la salud. Los científicos dicen que la grasa abdominal puede ser visceral o subcutánea, y dan la forma al cuerpo de pera o de manzana.

¿Forma de pera o manzana?

La grasa acumulada en la parte inferior del cuerpo (la forma de la pera) es subcutánea, mientras que la grasa en la zona abdominal (manzana) es en gran medida visceral. La grasa acumulada se ve influenciada por varios factores, incluyendo la herencia y las hormonas. Y los investigadores están midiendo los riesgos que implica para la salud.

Siempre es un peligro

Abdominal, o visceral, la grasa es de especial preocupación porque es un factor clave en una variedad de problemas de salud -mucho más que la grasa subcutánea, la que se puede agarrar con la mano-. La grasa visceral está fuera del alcance, en lo profundo de la cavidad abdominal, en los espacios entre nuestros órganos abdominales.

Peligros que implica la grasa visceral

La grasa visceral se ha relacionado con alteraciones metabólicas y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2. En las mujeres, también se asocia con el cáncer de mama y frecuentemente con la necesidad de someterse a cirugía de vesícula biliar.

¿Cómo derrotarla?

La buena noticia es que la grasa visceral se reduce bastante fácilmente con ejercicio y dieta, con beneficios que van desde la presión arterial más baja hasta niveles saludables de colesterol. La grasa subcutánea ubicada en la cintura –los “flotadores”- puede ser frustrantemente difícil de reducir, pero en personas de peso normal, generalmente no se considera una amenaza para la salud como la grasa visceral.

La grasa podría ser un órgano

La investigación sugiere que las células de grasa -particularmente las de grasa abdominal- son biológicamente activas. Es apropiado pensar en la grasa como un órgano o glándula endocrina, produciendo hormonas y otras sustancias que pueden afectar profundamente la salud. Es evidente que el exceso de grasa corporal, especialmente la abdominal, interrumpe el equilibrio normal y el funcionamiento de estas hormonas.

Por qué es tan mala la grasa visceral

Los científicos han comprendiendo que la grasa visceral bombea productos químicos del sistema inmune llamados citoquinas, que pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular. Se cree que éstos y otros bioquímicos tienen efectos importantes sobre la sensibilidad de las células a la insulina, la presión sanguínea y la coagulación de la sangre.

Grasa que viaja

Una razón por la cual la grasa visceral es tan perjudicial podría ser su ubicación cerca de la vena porta, que lleva la sangre de la zona intestinal al hígado. Las sustancias liberadas por la grasa visceral, entran en la vena porta y viajan al hígado, donde pueden influir en la producción de lípidos en la sangre. Está relacionada con un mayor nivel de colesterol LDL (malo), bajo nivel de colesterol HDL (bueno) y resistencia a la insulina.

Ejercicio para derrotar la grasa

Podemos hacer mucho, dicen los expertos de Harvard. El punto de partida para combatir la grasa abdominal es la actividad física regular de moderada intensidad, al menos 30 minutos por día (y tal vez hasta 60). El entrenamiento de fuerza (ejercicio con pesas) también puede ayudar a combatirla. El ejercicio localizado, como hacer abdominales, puede dar firmeza a los músculos abdominales, pero no elimina la grasa visceral.

La dieta es primordial

Presta atención al tamaño de la porción y opta por carbohidratos complejos (frutas, verduras y granos enteros) y proteínas magras en vez de carbohidratos simples como el pan blanco, la pasta de grano refinado y las bebidas azucaradas. Sustituir las grasas saturadas y grasas trans por grasas poliinsaturadas (aceites de origen vegetal) también puede ayudar.

Fuente Holadoctor.com

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