
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos se mostró alarmado este martes por el elevado número de extranjeros expulsados de Estados Unidos, en particular cientos de venezolanos y otros migrantes enviados a una prisión de El Salvador.
«Esta situación plantea serias preocupaciones respecto a un amplio abanico de derechos, que son fundamentales tanto en Estados Unidos como para la legislación internacional», indicó Volker Türk en un comunicado.
«Las familias con las que hemos hablado expresaron un sentimiento de impotencia frente a lo que pasó y su dolor de ver a sus seres queridos etiquetados y tratados como delincuentes violentos, o incluso terroristas, sin que ningún tribunal se haya pronunciado sobre la validez de lo que se les acusa», afirmó.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, invocó en marzo una ley de 1798 para enviar a presuntos pandilleros venezolanos del Tren de Aragua a una prisión de máxima seguridad en El Salvador.
El republicano recurrió a esta ley del siglo XVIII, que solo se usó hasta ahora durante la Guerra de 1812 y las dos guerra mundiales, después de declarar en febrero organizaciones «terroristas globales» a seis cárteles mexicanos, el Tren de Aragua y la pandilla MS-13.
El Salvador aceptó encarcelar a estas personas en una megaprisión de alta seguridad creada por el presidente Nayib Bukele para los pandilleros, a cambio de seis millones de dólares, según la Casa Blanca.
De acuerdo a Türk, «la forma en que algunas personas fueron detenidas y deportadas -incluso utilizando cadenas-, así como la retórica humillante utilizada contra los migrantes, son también profundamente preocupantes».
Unas 142.000 personas fueron deportadas de Estados Unidos entre el 20 de enero y el 29 de abril, indicó la oficina de Derechos Humanos de la ONU, citando cifras estadounidenses oficiales.
AFP

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