
El gobierno ultraderechista de Colombia
negó el miércoles los rumores sobre un supuesto rechazo de ayuda para
atender a las víctimas del potente terremoto por «consideraciones
ideológicas».
La emergencia por el sismo de
magnitud 7,4 del lunes supuso una prueba temprana para el presidente
Abelardo de la Espriella, que asumió hace apenas seis días.
La oposición de izquierda y algunos medios
internacionales aseguraron que el gobierno estaba permitiendo
contribuciones únicamente de gobiernos de su línea política, con el
riesgo de poner en peligro vidas humanas. Pero la cancillería colombiana
rechazó dichas acusaciones.
«Trabajamos con países sin ninguna
consideración ideológica ni política», declaró el jefe de la cartera de
Exteriores, Omar Bula, en rueda de prensa.
Según el canciller están aceptando ayudas
del gobierno izquierdista de México, que envió un avión con 58,5
toneladas de víveres y medicamentos. También de El Salvador, República
Checa, Alemania, Luxemburgo, España, Portugal, Catar, Israel, India y
Chile.
«No hemos excluido a ningún país», añadió.
Sin embargo en el caso del envío de
equipos de rescate, Colombia únicamente ha aceptado la participación de
los gobiernos derechistas de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e
Israel, explicó David Tamayo, director de la Unidad Nacional para la
Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
«Solo estaremos aceptando el apoyo
por parte de estos países, que nos pueden garantizar grupos de búsqueda
y rescate reconocidos por el sistema internacional», indicó Tamayo.
El terremoto afectó en
especial poblaciones del Pacífico y de la región cafetera en el oeste
del país. Según Asocapitales, 241 personas han fallecido hasta el
momento.
Un equipo de voluntarios mexicanos, que no hace parte de una delegación oficial del gobierno, hizo un llamado a la unidad.
«Yo les pido, se los suplico, vamos a
trabajar juntos y a tratar de sacar a nuestros hermanos enterrados en
distintos puntos», dijo a la AFP Héctor Méndez, de 80 años y presidente
de Topos Azteca que participaba en las labores de rescate en Cali.
«Si nos ponemos a tratar de politizar esto, estamos mal», agregó.
AFP