
Catálogos digitales, bots que simulan
asesoría médica y ofertas dirigidas forman parte de las nuevas
modalidades detectadas en la venta irregular de medicamentos.-
Santo Domingo.- La cuenta no tenía fotografía. Decía haberse unido a Facebook en 2026 y ofrecía entregas “contra pago” a través de WhatsApp.
Bastaron pocos minutos de búsqueda en
Marketplace para que esta redactora encontrara un anuncio de venta de
Citek, misoprostol de 200 microgramos, por RD$300. La imagen mostraba
una caja aparentemente original, aunque con el nombre del laboratorio
parcialmente tachado.
No había farmacia. No había receta. Solo un número telefónico y la promesa de entrega.
La diferencia de precios ayuda a explicar
por qué estos productos encuentran demanda en mercados informales.
Mientras una caja de misoprostol de 200 microgramos puede superar los
RD$3,800 en establecimientos autorizados, en plataformas digitales
aparecen ofertas por apenas unos cientos de pesos, sin controles
sanitarios, recetas médicas ni garantías sobre autenticidad o
procedencia.
La facilidad con la que medicamentos
regulados aparecen en plataformas digitales refleja una realidad que
autoridades, gremios farmacéuticos y organismos internacionales llevan
años denunciando: el crecimiento del comercio ilícito de medicamentos en
República Dominicana.
Y el problema ya no se limita a puestos improvisados o mercados informales.
Ahora también circula por redes sociales,
grupos de mensajería, plataformas digitales y cadenas de distribución
clandestinas cada vez más sofisticadas.
En República Dominicana, el problema de
medicamentos falsificados es mixto. Existen casos de producción en
laboratorios clandestinos locales, pero el país funciona sobre todo como
punto de destino para productos que ingresan por canales de contrabando
y distribución irregular.
“También se han detectado falsificaciones
internas relacionadas con adulteración de productos en menor escala”,
advirtió la Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios
Farmacéuticos (Fedefarma) en respuestas enviadas a El Día.
De acuerdo con la Organización Mundial de
la Salud (OMS), entre el 10 % y el 30 % de los medicamentos
comercializados en países en desarrollo pueden ser falsificados.
Fedefarma alertó que estos productos no solo representan un riesgo sanitario, sino también económico.
“Las consecuencias son nefastas”, advierte
la organización, al explicar que confiar en medicamentos ilícitos
“puede agravar una enfermedad, prolongar el sufrimiento y alimentar la
resistencia a los fármacos”.
El negocio encuentra terreno fértil en una
práctica profundamente instalada en la cultura de consumo dominicana:
buscar “lo mismo, pero más barato”.
“Muchas personas buscan soluciones rápidas
y aparentemente más accesibles para atender desde resfríos y malestares
comunes hasta enfermedades crónicas”, explicó Carmen Da Silva,
directora de Fedefarma para Panamá y República Dominicana.
Según la organización, esa dinámica “abre espacios para que redes ilegales introduzcan al mercado productos no regulados”.
La venta informal ocurre en mercados,
puestos ambulantes, redes sociales, grupos privados de WhatsApp, páginas
con apariencia de farmacias y servicios de entrega.
Moca, punto clave en la ruta del comercio ilícito
En provincias como Espaillat,
particularmente en el municipio Moca, las autoridades han identificado
históricamente focos importantes de comercialización ilícita de
medicamentos y productos adulterados, debido a redes de distribución
informal que operan desde hace años en la zona.
En provincias como Espaillat,
particularmente en el municipio Moca, las autoridades han identificado
históricamente focos importantes de comercialización ilícita de
medicamentos y productos adulterados, debido a redes de distribución
informal que operan desde hace años en la zona.

El 6 de mayo de 2025, el Ministerio de
Industria, Comercio y Mipymes (MICM) informó que el Cuerpo Especializado
de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM) decomisó
más de un millón de medicamentos falsificados y desmanteló laboratorios
clandestinos durante operativos realizados en Santo Domingo y Santiago.
Según la institución, las investigaciones también identificaron conexiones de distribución en Moca, provincia Espaillat.
Posteriormente, el 27 de febrero de 2025,
la Presidencia de la República informó que las mercancías decomisadas
por el CECCOM, la Dirección General de Aduanas (DGA) y otras entidades
vinculadas a la persecución del comercio ilícito incluyeron más de
21,000 medicamentos ilícitos, además de 11 millones de cigarrillos y
13,000 botellas de alcohol falsificado ocupados en operativos realizados
en Espaillat, Santo Domingo, Santiago y La Vega.
Una estructura cada vez más sofisticada
La Industria Farmacéutica Dominicana
(INFADOMI) advirtió que “las redes sociales han normalizado la venta
informal de productos de salud, generando una falsa sensación de
seguridad”.
“El hecho de que un producto tenga empaque
o aparente ser original no significa que haya pasado por controles
regulatorios o que conserve su calidad y eficacia”, señaló la entidad.
Pero, detrás de esa aparente informalidad, también existe una estructura de comercialización cada vez más sofisticada.
En cambio Fedefarma documentó prácticas
que van desde la segmentación de pacientes vulnerables y campañas de
“tratamientos milagro”, hasta grupos cerrados en WhatsApp y Telegram,
catálogos digitales y bots que simulan asesoría médica.
“El tema más crítico es la combinación de
publicidad dirigida y mensajería privada, potenciada por el uso de IA
para generar contenido convincente”, explicó la organización.

La venta del misoprostol encontrado en
Marketplace refleja precisamente esa transformación del mercado ilícito:
perfiles anónimos, plataformas digitales y transacciones privadas que
operan lejos del control sanitario tradicional.
Y aunque muchos consumidores creen que el principal riesgo es perder dinero, las consecuencias pueden ser mucho más graves.
“El mercado de medicamentos ilícitos no solamente está impactado por producto sin efecto terapéutico”, indicó Fedefarma.
“En varios hallazgos se pueden presentar riesgos adicionales como toxicidad y desequilibrio en las dosis”, agregó.
La organización reportó hallazgos de
tabletas elaboradas con talco o almidón, antibióticos con apenas entre
10 % y 20% del principio activo, medicamentos contaminados y productos
vencidos reetiquetados como nuevos.
“Pacientes con hipertensión, diabetes o
enfermedades cardiovasculares que consumen medicamentos falsificados han
sufrido crisis agudas por falta de control de la enfermedad”, explicó
la entidad.
Uno de los mayores retos para los consumidores es que los medicamentos ilícitos pueden aparentar legitimidad.
De su lado, la Dirección General de
Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS) recomienda
verificar que el empaque no presente errores ortográficos, diferencias
de color, impresión borrosa, sellos manipulados o ausencia del número de
lote y fecha de vencimiento.

También aconseja desconfiar de productos
vendidos por debajo del precio habitual, especialmente si son
comercializados fuera de farmacias autorizadas o mediante redes
sociales.
Mientras que INFADOMI advierte que “el empaque ya no siempre es garantía”.
Y es que muchos productos falsificados
imitan cajas originales, sellos y diseños con un nivel de precisión que
dificulta diferenciarlos a simple vista.
Por eso las organizaciones recomiendan
comprar únicamente en establecimientos autorizados y evitar medicamentos
comercializados en plataformas digitales o ventas ambulantes.
Porque detrás de un supuesto ahorro puede esconderse un riesgo mucho mayor.
Uno que, muchas veces, comienza con una simple conversación de WhatsApp.
Fuente Periodico El Dia