Por Edelvis García Herrera
Los
negocios con tarros en las aceras, cubetas, sillas, “santos” cachones, carros
“estacionados; bancos; chancletas samurai, peinetas, jarabe para el vigor
sexual, y hasta piedrecitas chinas para adormecerlo; redecillas, y mamajuanas; tiendas improvisadas, y carpas;
venta de cuadros de BeliéBelkan, Anaisa y San Miguel; (…); es la expresión del crecimiento del empleo
informal, y de la irresponsabilidad del ayuntamiento.
Y
peor es que los bares, tiendas, bancas y residencias de ricachones, por
ambición, se roben las aceras; y basta observar cómo los accionistas dl centro médico llamado
Carolina de Jesús, de manera desconsiderada, lejos de construir su gigantesco
edificio dejando un metro a favor del peatón, se robaron más del 50% de las
aceras.
Igual
el que recorra la 16 de Agosto, desde la Altagracia, y llega hasta el palacio
municipal, tendrá que bajarse al menos sesenta veces a la vía, después de “compartir”,
quiera o no, en Coconut, pues éstatoma
parcialmente las aceras.
Pero
lo preocupante es que en el ayuntamiento no existen regidores responsables, disidentes que cuestionen y enfrenten al
ingeniero Camilo ante la problemática de
las aceras que las deforman, las construyen a su manera, las encierran o
colocan tarros, imposibilitando , tal como ocurre en el negocio de
empanadas que está detrás de la Plaza de
la Cultura. Y súmele la enorme cantidad
de talleres en toda la avenida Duarte.
Por
el desorden, el abandono y la arrabalizacion de la “ciudad”, la dirección completa del ayuntamiento debe ser sustituida, pues allíno ha habido la
voluntad y la determinación para que haya aquí un mercado digno en una ciudadlimpia;
hermoseada, y con sus zafacones; yun plan de educación ambiental para el manejo
de desechos.
Y
no sólo son las autoridades del ayuntamiento: los congresistas, la Gobernación,
Salud Pública, Medio Ambiente tienen una gran cuota de responsabilidad, ante
una “ciudad” que ya debería declararseen estado de emergencia; debido a la insalubridad y en donde la gente se ve obligada
a caminar entre aguas sucias, brincando hoyos; viendo la sangre
deslizarse por las aceras. Mas no debemos soñar: todas las “autoridades”
prefieren un pueblo enfermo para poder
repartirle pendejaditas de medicamentos , o cuando se mueraalguien aparecerse
con una ambulancia rotulada con el nombre del “benefactor”, o con un ataúd que
diga: “VerborreoBatato, tuyo en tu desgracia”. Sin faltar, lógicamente, las carpas y las sillas con el nombre del fulano.
Por
eso es que decimos que la clientela en el ayuntamiento, o el barrilito y las
exoneraciones en el Congreso, constituyen una aberración, que sólo levantan caudillos
“eternos” con los cuartos del pueblo, y que cierran el paso de un nuevo liderazgo, sano,
conpropuestas decentes y progresistas; y eso hay que derrotarlo !ya!

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