Por Edelvis GARHER

Juan Bosch era serio, tenía una increíble capacidad creadora y un profundo respeto a las leyes; sin embargo, pienso que el político y escritor, carente de vocación de poder, cometió serios errores que beneficiaron al nefasto régimen balaguerista.
Lo digo porque en 1973, siendo Presidente del PRD, hizo un llamado a formar un Frente Patriótico y así unir fuerzas antibalagueristas alrededor de un programa democrático, donde tuvieran cabida todos los que coincidieran en la idea de poner fin al violento régimen de los doce años; y en esa dirección se avanzó muchísimo.
Y entusiasmadas, las organizaciones de izquierdas, de centro, progresistas, aliadas a Bosch, convocaron una gran concentración en el “Puente de la 17”; pero el líder los dejó plantado, abandonó el proyecto del Frente, y luego aparecería con una nueva organización política llamada PLD.
Al Bosch regresar de Europa para las elecciones de 1970 auspició la abstención electoral, facilitando así la reelección de Balaguer el 16 de mayo de ese mismo año; y esa sintonía ocurrió entre los dos caudillos en el 78, cuando adjunto a Vincho Castillo, el cuentista impugnó las elecciones que daban ganador a Antonio Guzmán.
En 1990 Bosch se dejó arrebatar de Balaguer el triunfo electoral; y velozmente, Victor Grimaldi, director del centro de cómputos del PLD, reconoció “la victoria” del reformismo tras una orden que le diera un superior.
Esas actitudes ya Bosch las había demostrado durante su Gobierno cuando el Coronel Fernández Domínguez, muerto luego durante el asalto al Palacio, afirmaba que podía evitar el tramado golpe de Estado del 63, a lo que El Presidente se opuso.
Veintitrés años después, en 1996, de nuevo aparecería un Frente “Patriótico” de hojalata; no contra Balaguer, sino en una alianza con el cegato caudillo y con los sectores más atrasados y cavernarios del país, e incluso con golpistas del 63; todo esto para cerrarle el paso a Peña Gómez y llevar a Leonel Fernández al poder.
En aquellas desagradables escenas del Estadio Olímpico, en donde los caudillos levantaban sus manos agarradas, ocurrían en presencia de los nietos de Manolo y Minerva Mirabal, mientras que los peledeistas justificaban su pacto con Balaguer, porque dizque era la única forma de llegar al poder; algo falso ya que en 1990 el PLD ganó las alecciones sin alianza con el Doctor.
Finalmente, nos faltaría analizar el espinoso caso de la guerrilla de Caracoles en 1973, cuando Caamaño buscaba derrocar la tiranía de Balaguer; y que muchos, como Bonaparte Gautreaux Piñeyro, ex compañero de Partido de Bosch afirman, “que el profesor sabía de la llegada del Comandante, mas la negaba, confundiendo y paralizando las masas ante cualquier intento de respaldo popular”.
Abordar estos aspectos es importante aunque levante el abejero de los sectarios que siempre han pensado que al caudillo debe dársele el título san Juan Bosch.

0 comentarios:
Publicar un comentario