Por Prof. Juana
Peña Vargas
La práctica de
moral y buen comportamiento es la charla del día.
La apariencia es
el primer mensaje que da cada mañana con todo el protocolo.
El vocabulario
refinado es el primer requisito para decirle: “Buenos días, caballero”.
En una tarde gris,
donde el corazón comenzaba a ser compartido, se olvidaron los detalles del
caballero y se introdujeron en una valija especial.
“¿Por qué una
valija especial?”, la gente preguntaba. “¿Por qué contienen pedazos del traje
que hizo trizas, dando una paliza a su olvidada esposa?’’.
“La apariencia
engaña; a muchos el traje les queda grande”; “se habla muy bonito, pero por
dentro son leoncitos”; que “no era oro lo que brillaba”.
En el ambiente de
la sociedad, muchas veces la sonrisa es el primer mensaje en público, y a solas
la fiera da lecciones, porque hay más mentira que verdad.
Las verdades están
ocultas en las paredes y con el traje de la mentira se pasean en las calles
luciendo sonrisa hermosa para mostrar la elegancia de un caballero.

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