ATENCIÓN

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ESQUINA LITERARIA



Por Menny Sánchez 


 























Leandro Ángel Herrero 

Madrid-España, 1837 - 25 de marzo de 1904 

¡Templo Sagrado! En ti se suavizarán los pesares que me atormentan y cruzarán más serenos los días de mi penosa carrera. ¡Ay! Si mi llanto es aceptable al cielo, yo le derramaré noche y día en esta risueña soledad, para adquirir esa bienaventuranza que ansío ardientemente! 

El monje del monasterio de Yuste 

Periodista y escritor español, utilizo los pseudónimos: Tulio y Luis Fidancia. Durante la década de 1860 escribió en Madrid para la revista literaria La Violeta. Dirigió el periódico El Rigoleto. En 1873, iniciada la Tercera Guerra Carlista, publicó una obra en apoyo a la causa católico-monárquica titulada El gobierno carlista, lo que es en teoría y práctica. Durante la década de 1880 era corresponsal en Madrid de El Correo Catalán. Fue cofundador y redactor jefe del nuevo órgano de prensa del partido carlista, El Correo Español, director. Fue asimismo colaborador de La Ilustración Católica y redactor de El Siglo Futuro.

Obras 

* El monje del monasterio de Yuste, Leyenda tradicional del S. VXI. (1859)
* Las obras de misericordia al alcance de los niños. (1867) * El gobierno carlista, lo que es en teoría y práctica. (1873)
* Historia de León XIII. (1879)
* El monje del monasterio de Yuste. (1883)

Teatro 

* Leyes de honor. (1873)
* Enseñar al que no sabe. (1877)
* Trabajar por cuenta propia. (1878)
* La tabla de salvación. (1878)
* La mejor victoria. (1880)


 


















En esta obra Herrero nos presenta “la mayor hazaña del Emperador (Carlos V), que es precisamente, prepararse a morir como un común mortal y para ello, después de haber renunciado a todos sus poderes temporales, con un acto de abdicación que marcó un hito en la historia moderna, se somete a una vida sencilla de contemplación espiritual y, a través de un camino de purificación, se dispone a cumplir su último viaje. Las palabras que dirige a Fray Juan Regla son claras:

Emperador: 

Y pues que sois tan diestro,
enseñadme a morir, sed mi maestro,
que el saberlo es la cosa más importante y más dificultosa;
pues Dios me desengaña,
padre, aprendamos la mayor hazaña”.

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